Trastorno así no más, sin lo que Pueda Venir después.
la espantosa realidad de las cosas:
cada cosa es lo que es."
una figura de mansedumbre en la higiene del pupitre
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Alfonso Waits
a la/s
9:52 p. m.
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¿Qué hace ladrar a los perros?
¿la desnudas huellas digitales atrapadas en tus ojos
o el deleite de masticar tu boca como una mandarina frente
a las raices del árbol que la vio nacer?
Se oyen pasos mientras duermes,
mientras caminas por el jardin de tus sueños
en silencio, te refugias detrás de los arbustos
y aparece de entre las nubes algo cotidiano:
el dolor atrapado en ti
como el suspiro del silencio mismo que
entra en los senderos de un paisaje dibujado entre tus cejas
con una fórmula que nadie puede comprender
los perros ladran hacia una puerta de nombres desconocidos
hacia un rincón que recoje todos los suspiros y todas las voces
y todos los ecos de tu figura inquieta y líquida
el tiempo duele, sentado en esta silla de cipreses invisibles
donde los ríos no son azules
y donde las praderas no son verdes
donde los panes no se hacen con harina
y las manos no amasan el pan
porque nada de eso existe
se vive de recuerdos
y en ese recuerdo siguen tus ojos
y ese dolor que una vez te partió la sien
ahora sentado, escucho a los perros gemir
unos sonidos en el silencio de la noche
la naturaleza lucha por vivir: dentro de una gota
en el lavamanos.
Se derrumba el ambiente.
Mientras la lucidez de mantener los ojos abiertos
cierra a ratos con golpes en la frente y machucones en la nuca
este mundo de cánticos
tan hermosos que la luna se detiene frente al reflejo de la piel
y esa luz que traspasa los párpados es la luz que atraviesa
la cerradura de un puerta secreta
y me arrastra a un recuerdo que difícilmente sujeta
la imagen de una oscuridad rojiza que da vueltas
como un péndulo de reloj que juega con los costados
negando la oportunidad de elegir.
¿Será acaso que las preguntas de sal se vuelan con el viento?
tu fabula fue ser un beso
que se remoja
dentro un vaso
sobre unas hojas escritas
que decían tu nombre
y un cuerpo de fornicio
que te quitó de sus aguas
para ser un enjambre de pestañas en la miel
de tus párpados.
el ladrido
entra en tus sueños
por una cerca abierta
que derrite tus brazos
como fisuras terrenales en el infierno
y nubes quebradizas que brotan de los cielos
a lo lejos se ve un camino
donde se incendian los árboles
junto con la idea de un sueño
y el hambre de una tormenta.
Tú dormitas donde los perros se acurrucan:
en tus sueños, eres una hoguera
los perros, el viento
_____________los árboles siempre son la madera
_____________pero ladran, explican y se clavan en la tierra
con el sexo que une el viento con las hojas y las raíces con el magma
entonces los perros y sus cánticos deambulan entre tu nariz y tu boca
porque son el signo del viento mientras duermes.
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Alfonso Waits
a la/s
7:59 p. m.
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Entre las montañas de una gran ciudad
vivía un niño que soñaba con la luna
leía innumerables cuentos de viajes,
travesías infinitas que parecían no
tener fin para los valientes héroes
soñaba con volar en un pequeño cohete
fabricado de tubos de papel higiénico
y unas pocas cintas de Scotch barato
soñaba que entre los cráteres de la luna
vivía otro niño como él que soñaba con
________________________________la tierra
y que leía innumerables cuentos de viajes
sobre el destello celeste de la vía láctea
todas las noches el niño se paraba en el
patio de su casa y estiraba sus manos
pensando que de alguna forma sus brazos
se estirarían tanto que tocarían la luna
uniendo la tierra y su satélite en un puente
para todos los otros niños que con los ojos brillosos
correrían cantando para bailar en los alrededores
de un enorme fogón en el centro de la luna.
Todos los días con una mano en el mentón
hacía dibujos de los planos en la muralla
dibujos enigmáticamente hermosos y únicos
dibujos que su madre borraba de inmediato
mientras el pequeño lloraba por la tragedia
"mamá no borres mi cohete, o sino nunca
llegaré a la luna para pescar estrellas"
decía entre llantos y pataletas
"aqui ningúin cohete llegará a la luna
sólo estas manchas que limpiaré enseguida".
Una noche mientras el niño veía el cielo
unos deditos verdes se le acercaron de ella
y al estirar sus brazos para tomar las manos
apretó con tal fuerza los deditos del otro lado
que se unieron en un puente invisible que solo
aquellos que hallan deseado estar en el borde
de la luna pueden ver, solo esos que no hablan
nuestro mismo idioma y se comunican de lo incomunicable
ven todas las noches que en la luna aparece un delgado
puente brillante y luminoso que une la tierra y la luna
ese delgado puente es el deseo de un pequeño niño
que creó lo increable a partir de garabatos en la muralla
y sueños que parecían irreales creaciones de su infancia.
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Alfonso Waits
a la/s
10:23 p. m.
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cuando
este vacío que se siente a veces
aparece en uno,
no somos más que el reflejo de un ente
por entre los caminos de la realidad
un extraño movimiento que se abre en silencio
con la transparencia del aire ante los ojos
resfregandonos el aire por el cuerpo
una mosca, o su sombra que la sigue cuidadosamente?
o es la mosca la sombra de la sombra de la mosca?
Y como si fuera poco la sombra de la sombre de la mosca
vuelca sus rumbos de vanegante del suelo hacia mi rostro
y se posa en mi mejilla derecha con un beso mortal de oscuridad
abriendo esas húmedas, pero complejas mandibulas succionantes
entrándo en una escapatoría de confusión de las bestias volantes
yo me pregunto igual que siempre
si las moscas son simples sombras de un especro
que deambula frente a nosotros con una forma
impercetible ante nuestros ojos
es posible que los seres del otro lado que nadie ve
anden por allí y que nuestro cuerpo sólo sea su reflejo
sólo seamos sombras de un algo que no creemos real
un reflejo que no queremos admitir
al igual que la sombra de la mosca
que es más real acaso?
la mosca podría vivir sin su sombra entonces?
y aún estamos nosotros reinando entre las bestias
el nacimiento propio se fortalece en un comienzo
pero el desgaste nos arruga la piel y nos quita
algo más que la felicidad
y si nuestro cuerpo es comido por gusanos
nuestra sombra se reparte aún más por el mundo.
Solo el silencio puede brindarnos la verdadera felicidad
el sonido que se hace al cerrar un ojo
las melodias de la piel acariciandose
la violencia del agua en la ducha sobre el cuerpo
los sonidos que no percibimos
son los culpables de nuestra angustia
y aún nos engañamos creyendo que la lengua
es la santa solución a todas las respuestas del alma.
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Alfonso Waits
a la/s
5:06 p. m.
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Alfonso Waits
a la/s
8:50 a. m.
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Al final de este bosque estamos nosotros
me odiarás si te digo que asesiné al sol
que no compartí las estrellas de mi cielo
que me bebí todos los manantiales de agua dulce
me odiarás si te digo que viajé hasta muy lejos
algo así en donde las estrellas abren sus ojos
en primera vez de su parto galáctico.
O mejor no me odies,
tomémonos con la flor de nuestras manos
y volvamos a construir ese sol por el que lloras;
Recojamos la cenizas esparcidas por el universo.
Esta tarde mientras bebemos un tecito caliente
el humo se marcha para siempre en su aurora
tu cantas mientras yo bostezo un poco
los eucaliptus nos acompañan al mover sus ramas
y las hojas secas pisadas por algún desconocido
nos dibujan en la mente una pequeña lagartija.
Nuestros amigos vuelven de la esquina
traen en sus espaldas ramas secas
y una fogata en la hondura de sus corazones
pensando en que nos marcharemos en silencio,
hacen su despedida, el ardor de sus hojas
se quema en el reflejo de sus ojos
y creamos así una estrella más al firmamento;
un corazón que se quema para nuestro recuerdo.
nuestros pies son raices en la piedra,
pero caminan en la arena.
Nuestras voces las esconderemos en el hueco de un árbol
como unos huevos recien fecundados,
la próxima vez que veamos dentro de él
un vacío nos mojará la cara de alegría
al ver unas alas cortejando las estrellas
y al final de todo eso, estaremos nosotros
con la voz en silencio y el cuerpo a punto de quebrarse.
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Alfonso Waits
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5:37 p. m.
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vasos tirados en la casa
pan duro sobre la mesa
unos frutos rojos en el sofá
estoy solo, bebo un jugo de sandía para la sed
de pronto la aparición del silencio, un enigma;
función capaz de secretar hormas y alucinar de todo
como la función de hoy debido a este pop-néctar
una fundición de hombres azotados por la vida
el amor de un trabajo hermoso no apreciable
la uniformidad de un cuerpo humano observándolo todo
incluso los pequeños detalles del pasado de la casa
los cables eléctricos muertos en la cosntrucción
la cerámica escondiendo al cemento y el cemento a la tierra
los alambres azotados entre las gomas de los cables
he aquí un secreto: el misterio de los martillos alumbra la casa
el eco de los dedos obreros mezclados con el cemento
esa polvorienta esencia que se inscrusta en las narices
mientras bebo un vaso de sandia para el recuerdo
las imagenes y sonidos de martillazos en los clavos
como si Dios acosara a los herejes con su autoridad
provoca una hermosa mañana para esculpir la tierra.
Si dios tiene oidos, que beba por ellos este cántico de soldadoras y taladros que son la almohada de la creación, o por lo menos su voz.
el sudor oculto en cada ladrillo acurruca voces que a veces me llaman:
Toda obra imposibilitada por la ausencia de la musa está vacía
pero aquí, en todas las calles se encuentra el hecho trabajado
los únicos principes que no conquistan a sus prometidas
estos hombres que se inspiran en la más hermosa de todos los minutos
provocan la engendración de toda la vastedad familiar actual
un embrión que através de los años conlleva a la tradición,
a este vaso de sandía que me hace sonreírles con la mano
se marchan, su horario es establemente abusivo.
Quienes ven una muralla china entre sus casa sean alabados
yo sigo bebiendo un poco de recuerdo para ellos
un vecino encontró un pequeño martillo mientras cababa
su historía fue sencilla: Unos enanos le construyeron la casa.
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Alfonso Waits
a la/s
6:05 p. m.
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¡Hermanos! ¡Amigos míos!
mi desaparición no fue sencilla
estuve dentro de un fino corcel
llevaba por nombre Alfonso
de entre sus dulces pezuñas crecían sogas al
corazón humano mientras vomitaba un amanecer
sus piernas eran delgadas como un hilo de agua
es cierto, el proceso increíble de la aceptación
fue sin duda el antojo de la soledad sobre mi.
tuve miedo, crecí llorando, apreté mis brazos
mordí mi lengua ¡grité!
intenté ser una molécula dentro de una molécula
dentro de un fino corcel de migas de trigo
conocí a Jalis, la noble hija de un obrero
era una bella mujer de unos 19 años
a quien la leche de sus mejillas se le afrutillaron
esa mujer era tan bella como tan horrible
en su pieza tenía pegado posters de los beatles
y unas fotografías de sus vidas pasadas
y allí fue cuando me vino el primer indicio
lo que partió con un pinchazo en el estómago
culminó con un llanto que ella guardó en un vaso
vagas melancolías dentro de un vaso de vidrio
y es cuando vi mi dolor atrapado, sin salida
sin escapatoria
Jalis solo reía, empezó a sonar una canción
una melodía que no provenía de ningún lugar
¡ningún aparato la tocaba! ¡ningún instrumento!
Jalis reía tocaba sus manos su pelo su imagen
me miraba con unos ojos apacibles y tercos
bellos como un cometa asomándose a los barcos
están dentro de ti, están en todas partes
(ella susurraba despacio, casi sin voz)
bebía el agua mientras encendía la luz
en aquel momento de incomprensión
la besé en esos cautos labios de cereza
el sabor a un beso es amargo cuando se ve el dolor
de nuestro beso nacieron espejos circulares
que me mostraron el dolor, mi reflejo; al yo.
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Alfonso Waits
a la/s
5:03 p. m.
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