domingo, 28 de noviembre de 2010

ANGELO ESCOBAR - NIÑA DEL PAÑUELO

viernes, 26 de noviembre de 2010

Primera introspección

Ya muchachos hoy aprenderemos
como adentrarnos a sus yos (si es que se dice asì)
Primero lleve sus manos a su boca
haga presión por dos segundos
sacuda la lengua en círculos
deambúle por la sala.

Cuando se le hallan cosido los bordes
extiénda la piel a sus costados
e introduzca sus manos.
Lentito, sin apurarse, tranqui.
Siga con sus manos
eso tibio y bullicio es su cucharón,
siga, ya le falta poco.
Cuando sientan los fideos de la tarde
tibiecitos, deténgase.
Le falta poco.
Apriete fuerte
meta su cabeza en la boca
sus ojos en la garganta
y la nariz en el hígado.
bien, ese es usted.

lunes, 22 de noviembre de 2010

oeoeoeoeo

y no pasa en el vientre,
el asa del cuatrocientas veces llamado
emperador de las ciénagas pueriles.

Y pasa que nos sentamos
a escuchar a Jimi Hendrix
a alucinar orgías melómanas
con la carne en pelota.

Y si supieran
que poco importa
el pluviómetro faldístico
el telégrafo varonil
la moneda de peso
la caridad amable
los modales entre las piernas
un aro en la cintura
en lo prohíbido
en lo tatuado.

Ya no sé
la primavera te saca la ropa
y te abre el calor a las carnes,
RENIÉGATE, RENIÉGATE
al tácto sin risa
al beso sin labio
al gémido sin agua
al cuerpo sin sed
al juego sin frase.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Materia oscura

"A mi alrededor
quema tu luz,
pero
yo te destruyo
por dentro."
(Gonzalo Rojas)

y si nos volvemos materia oscura
y acrecentamos la mirada
y no vemos el cielo
sino su celeste parto,
y bautizamos lunares
con un dedo curioso
el origen de la nébula.
y nos tatuamos
pétreas lumbreras
en el carbón desnudo,
persiguiendo formas
de plácer cósmico
en intensas enanas.
y nos expandimos
cabalgando en el tiempo
de galaxias espirales
hasta fundirnos
en un halo de luz,
hasta ser entonces
una pisada desierta
dejada por un niño
que la espumosa mar
borrará de la arena.

lunes, 15 de noviembre de 2010

trizadura

la azucena ebria deambula taciturna
entre caudales lácteos de rubor violáceo,
su triste espesura corroe pinceles al viento
al trinar acostado en serena postura.

Las libelulas observan desde la esquina
Gritos paridos en la niñez de la muerte
y sus frágiles brazos se quiebran como la sal.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Materia en Reposo

En mi pieza
un vaso con limón soda
hace 3 semanas
el mismo lugar
quieto
sin nadie.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Ahora

me baño dentro de ojeras perras
me baño
el cansacio sudado
la lluiva entripada
el sol estresado
la maleta el desodorante la camioneta cacharro.
me lavo
el paño en el año del baño,
en sulfuro con témpanos de fuego,
en cabellos emplumados.
Entrego mi ignoracia,
pues, temí mi voluntad al sacrificio
de una copa llena de chinitas rojas punteadas.

martes, 2 de noviembre de 2010

where are you, woman?

¿Dónde estás mujer?

La habitación arde

Y se borran las huellas de tu nombre.

¿Dónde está, mujer, tu rastro felino

Y tus pasos ágiles?

¿Que acaso debemos extinguirnos

Hasta el fin de nosotros o

Sentarnos a observar la hecatombe?

Hoy, mujer,

te espero más que nunca,

Y las heridas se desmayan en la cama

Esperando o saciándose

de una ducha febril.

¿Dónde estás, mujer,

Escondida

O el reloj se ha puesto en mi contra?

Se me queman los sesos,

y la sangre se me seca

Con la boca

Tengo sed,

Ganas de tu pelo,

De tu cuello

Y tus dedos curiosos,

De tus caderas locas

Y tu boca cuerda,

De tus iris nocturnos,

La táctica tibia,

Y la columna asustada

Con la selva despierta.


Ya no te busco mujer,

Las heridas duermen en la cama

Y las duchas me avinagran

El corpus.

Sólo en el último incógnito

segundo de la noche

en el sudor de la carne

Toco en silencio

Tu sueño.



Where are you?

The bedroom is burnt

And the footprints of your name are deleted

¿Where are, woman, your feline trails

And your agile steps?

Must we extinguish

Until the end of us or

Sit to gaze the hecatomb?

Today, woman,

I hope more than ever,

And the wounds faint on the bed

Waiting or quenching

With a febrile shower.

¿Where are you, woman,

Hidden

Or the clock plays against me?

My brain is burnt

And my blood is dried

With the mouth

I’m thirsty,

I want your hair

your neck

and your curious fingers,

I want your crazy hips

And your sensible mouth,

I want your nocturnal iris,

The warm tactic

And the scared spine

With the awake jungle.

I don’t look for you anymore,

woman,

The wounds sleep on the bed

And the showers make me sour

The corpus.

Alone

In the last nameless second of the night

In the sweat of the flesh

I touch in silence

Your dream.

Jhhuuhhushiihh

Se oyen vestigios de un viciado madero sobre las pétreas alturas, las huellas del ebrio acuchillado, las bragas de la monja besando a Cristo. Se me vuela la mortalidad, la despellejada piel molida por los tábanos estacionales, las secas fuentes óseas resquebrajándose con el trinar incansable de las mañanas. Se me adelantan las pisadas y los campos floridos en llamaradas carnosas, los carruajes moribundos se detienen por una caña de vino, las mariposas molidas por las manos infantiles dan su último saludo al tercio de sus antenas, los perros callejeros sacuden sus garrapatas a los ostentosos Mercedes Benz, las abuelas abandonadas dan un grito a los naufragios de sus úteros, una niña corre descalza por un quemante campo de girasoles, un joven escapa a los sonidos costeros dentro de un marisco. El acantilado es naranjo, y los sueños azules, los pensamientos torbellinos, y los árboles sacuden las orquestas hacia las curvas nerviosas de tu columna. La espuma del mar nos abriga los labios y el oleaje nos persigue los latidos, el viento nos sacude los cabellos y arroja nuestras penas como deshecho a los picos de las gaviotas. La abismal vena de las hojas es el refugio donde mojamos nuestros pies y donde, de vez en cuando, envíanos mensajes en migas de pan y sueño a las barcas del destino. Apoyados sobre la rama de un eucalipto, unas jirafas queman los cielos y nosotros pensamos en la furia de los salmones, en la espiral atada a nuestros cuellos, en la sombra de un abrazo, en la búsqueda del pergamino disperso entre los granos de la playa, en la persecución del índice al pulgar, en el cosquilleo sonoro de las pestañas en las rocas, en el agitar rayado de pelicanos fulgurosos quebrando el cielo opaco con su lluvia de plumas breves.